Su empresa construye sistemas a medida y su web no aparece cuando alguien busca quién se los construya. José Gaspard trabaja los dos lados: el código y el posicionamiento.
¿Busca el servicio de SEO general? Está en servicio SEO en México. ¿Y el desarrollo por sí solo? En desarrollo web profesional.
Respuesta corta: el SEO para una empresa de desarrollo de software consiste en que la web aparezca cuando alguien busca quién le desarrolle algo. José Gaspard audita el stack, prioriza los arreglos para que los aplique su propio equipo y mide en Search Console.
El SEO para una empresa de desarrollo de software consiste en posicionar la web de la propia empresa —la que vende el servicio de construir sistemas— para que la encuentre quien está buscando a quién encargarle un proyecto. El objeto del trabajo es la web de la fábrica, no el producto que la fábrica entrega. José Gaspard lo trabaja desde México como consultor SEO y desarrollador a la vez.
Esa doble condición cambia el trabajo. Cuando el consultor no programa, tiene que pedirle al equipo técnico cambios que no sabe justificar, y el equipo técnico los mete al final de la cola. Cuando el consultor conoce Next.js, Laravel y WordPress porque entrega proyectos con ellos, la conversación es otra: se discute dónde vive el render, no si hay que hacerlo.
Porque suele ser una web técnicamente impecable y comercialmente muda. Está hecha por gente que sabe construir, para gente que sabe construir, y quien firma el contrato casi nunca es esa persona. Estos son los cuatro problemas que aparecen al auditarlas.
La web se monta como aplicación de una sola página y el texto aparece después de que el navegador ejecute el paquete. Lo que llega al rastreador es un contenedor vacío. Es el error más caro y el más fácil de comprobar: pida el HTML del servidor y busque su propio titular dentro.
La empresa ha hecho trabajo serio y no puede contarlo, así que publica fichas sin nombre, sin cifra y sin sector. Una página que no dice qué resolvió ni para quién no responde a ninguna búsqueda. El acuerdo prohibe el nombre del cliente, no el problema, la arquitectura ni el resultado medido.
Las secciones se llaman por el stack: microservicios, Kubernetes, arquitectura hexagonal. Quien busca escribe «desarrollo a medida», «sistema para facturar» o «integrar mi ERP con la tienda». Ninguna de esas frases aparece en la web, así que Google no tiene con qué emparejarla.
Desarrollo web, aplicaciones móviles, integraciones y mantenimiento viven en la misma URL. Son cuatro compras distintas, con presupuestos y urgencias distintas, compitiendo por el mismo título. Separarlas es la intervención que más suele mover.
Cuatro entregas, en este orden: auditoría técnica del stack, arquitectura de páginas por tipo de proyecto, contenido escrito para quien compra y medición mensual en Search Console y GA4. La auditoría inicial de José Gaspard no tiene costo.
El orden importa. Escribir páginas nuevas sobre una web que el rastreador no puede leer es trabajo tirado, y es la secuencia que José Gaspard ve invertida con más frecuencia.
Entonces hay una capa más. Cuando alguien le pregunta a ChatGPT o a Perplexity quién le construye lo que necesita, el modelo responde citando fuentes, y esa competencia se juega por ser una de esas fuentes. Es un trabajo distinto al de escalar posiciones.
Lo que cambia en la práctica: cada apartado tiene que responder la pregunta en las primeras líneas, cada pasaje tiene que entenderse suelto y sin el resto de la página, y los datos tienen que llevar cifra, fecha y fuente comprobable. El método completo está en la guía de SEO para IA en México, que cubre GEO y AEO.
Los planes de José Gaspard van de 15,000 a 75,000 MXN al mes (tarifas 2026), según el tamaño del sitio y la competencia del sector, sin contratos largos y con la auditoría inicial sin costo. El detalle de qué entra en cada plan está en la página de precios de SEO en México. Los montos indicados son referenciales.
Para una empresa de desarrollo hay un tramo del trabajo que suele salir más barato que en otros sectores: los arreglos técnicos los aplica su propio equipo, que ya sabe hacerlo. Lo que se contrata es el criterio y la medición; las manos ya las tiene dentro.
Dos proyectos donde el desarrollo y el posicionamiento los llevó la misma persona. Las cifras son las que publica cada ficha; puede abrirlas y comprobarlas en su origen.
Sitio construido desde cero, plugins de WordPress a medida (incluido un CRM para contactos registrados) y estrategia SEO sobre un catálogo de calzado industrial. Pasó de 1 clic al día a un promedio de 90, con 12.3K clics y 729K impresiones en menos de 11 meses. Ver la ficha completa de Tenpac.
Aplicación web progresiva para web, iOS y Android que identifica el rostro del visitante entre miles de fotos del día en menos de 2 segundos, con 95 % de precisión y más de 3.000 fotos procesadas por semana. Sirve para ver cómo se documenta un proyecto técnico sin que deje de entenderse. Ver la ficha completa de YakuPark Fotos.
El resto está en casos de éxito con métricas verificables y la trayectoria completa, en sobre José Gaspard.
Sí, y precisamente por eso sale más barato. Su equipo sabe aplicar los cambios; lo que suele faltar es quien decida cuáles valen la pena y en qué orden, y quien lo mida después. José Gaspard trabaja así en la modalidad de asesor SEO para empresas.
Depende de dónde se genere el HTML. Si el contenido se pinta en el navegador, el rastreador recibe un contenedor vacío. La comprobación es directa: pida el HTML crudo del servidor y busque dentro su propio titular. Si no está ahí, para Google no existe.
Sí. El acuerdo suele prohibir el nombre del cliente, no el problema que se resolvió, la arquitectura elegida ni el resultado medido. Con esos tres elementos se escribe una ficha que responde a búsquedas reales sin romper nada.
En el proyecto de Tenpac, publicado en el portafolio de José Gaspard, el recorrido de 1 clic al día a un promedio de 90 tomó menos de un año. Los primeros movimientos de indexación y posición se ven antes, pero un sector competido no se gana en semanas.
Sí. José Gaspard trabaja con empresas de México, Perú, Colombia, España y Estados Unidos. Para atención en la capital hay una página propia: estrategias SEO y SEM en Ciudad de México.
Se diferencia en dónde aparece la recomendación. Quien busca a quién encargarle un desarrollo con inteligencia artificial suele preguntarle primero a un modelo, y lo que recibe es una respuesta con fuentes citadas, no una lista de diez enlaces. Entrar ahí no se consigue repitiendo la palabra «IA» en la web: se consigue escribiendo cada apartado para que responda la pregunta en las primeras líneas y para que ese pasaje se entienda suelto, fuera de la página que lo contiene. El segundo cambio es de vocabulario. La empresa se describe por el modelo y la arquitectura que usa; quien compra escribe el problema que quiere resolver. Las dos capas, la del buscador y la del modelo, se trabajan sobre el mismo texto y en el mismo encargo.
No, y confundirlas es lo que suele dejar la web sin búsquedas. La empresa de desarrollo a medida vende un encargo: quien la busca escribe el sistema que necesita construir o la integración que se le ha atascado, y decide por criterio técnico y por confianza. La empresa de producto vende una licencia: quien la busca escribe el nombre de la categoría, compara contra alternativas y mira el precio antes de hablar con nadie. Son dos arquitecturas de páginas distintas y dos formas distintas de escribir el portafolio. Cuando las dos conviven en la misma URL, ninguna de las dos búsquedas encuentra una página que le responda.
Se comprueba en Search Console y se ve en una tarde, sin contratar nada. Abra el informe de rendimiento, cambie la vista de consultas a páginas y ordene por impresiones: si la página que más aparece es el blog o la portada en lugar de la página del servicio que quiere vender, Google está emparejando su sitio con la búsqueda equivocada, y esa es una corrección de arquitectura, no de presupuesto. La segunda comprobación es la inversa: filtre las consultas donde acumula impresiones y cero clics. Esa es la demanda que ya lo está viendo y que todavía no lo elige.
La auditoría inicial no tiene costo: se revisa qué ve Google de su sitio hoy y qué búsquedas está dejando pasar.
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